La fosa común que se encuentra en un anexo al cementerio de Almagro, donde fueron enterrados fusilados del franquismo junto a personas que se habían suicidado y bebés sin bautizar, se conocía como "el corral de los desgraciados". La puerta de entrada a este lugar, donde fueron enterradas las víctimas, ha estado cerrada durante todos estos años. Los restos hallados en la fosa común muestran signos evidentes de su muerte violenta, como impactos de arma de fuego.